Petrina Hicks es una fotógrafa australiana que en apenas ocho años ha conseguido hacerse un hueco en algunas de las mejores colecciones de arte de su país y exhibir sus trabajos por gran parte del mundo, incluidas España, Alemania o Estados Unidos. 
Celosa de su intimidad apenas existen datos biográficos, aunque si sabemos que empezó a trabajar en el mundo de la publicidad  y que fue precisamente su paso por esta labor la que la llevo a evolucionar hasta su actual forma de concebir la fotografía. 
La idea de crear un falso sentido de la perfección usando los trucos aprendidos en el oficio, con el objetivo de seducir o evocar el deseo de los consumidores por lograr un objeto que en apariencia les hará sentir mejor o más bellos pero que sin embargo al final del día no habrá cambiado en nada sus vidas, es algo que obsesiona a la fotógrafa. 
 Petrina siempre busca imágenes perfectas en el exterior, agradablemente estéticas y limpias, que sin embargo al inspeccionarlas de una manera más cercana revelan una cierta ambigüedad relacionada con la satisfacción o insatisfacción que produce el consumismo y el vacío al que se ven avocados aquellos que se dejan seducir por las imágenes publicitarias. 
Petrina Hicks utiliza los objetos, los animales y las personas de un modo simbólico. En sus imágenes de adolescentes, trata de captar la ambigüedad de la juventud, pero los representa de tal forma que bien podrían ser esculturas, asi en cierto modo su obra transciende la frontera del retrato. 
En cualquier caso su trabajo nos hace sentir extrañas sensaciones y sus imágenes vanguardistas, basadas en la perfección de los objetos llevada al límite, provoca en el espectador un sentimiento de intriga e incluso, tal vez, de vacío, tal como busca la autora.


 

http://www.petrinahicks.com/

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