Jonathan Chritchley nació en Londres pero a la edad de 14 años su familia se trasladó a Lymington, en el extremo sur de New Forest. Esta decisión marcó la vida y la trayectoria de Jonathan. La ciudad de Lymington es famosa por su dedicación a los deportes de vela y está rodeada de belleza natural, antiguos bosques, brezales, parques naturales, rodean la ciudad, también la isla de Wight está situada enfrente de Lymington y se puede llegar a ella en ferry. Para una mente artística como la de Jonathan Chritchley es como vivir en el paraiso.
Desde muy pequeño a Jonathan le encantaba dibujar y plasmaba sobre papel imagenes de lo que veía a su alrededor realizadas a lapiz o carboncillo. También era un entusiasta de los comics y durante un tiempo pensó que sería a eso a lo que dedicaría su vida. Sin embargo acabó estudiando fotografía en la Escuela de Arte del Reino Unido y realizando prácticas con varios fotógrafos, eso lo cambió todo. 
Ya desde niño había aprendido a mirar por el visor de una cámara ya que su padre que era un gran aficionado a la fotografía le dejaba jugar con alguna de sus viejas cámaras y aunque éstas no tubieran película, le permitieron aprender a ver el mundo de una manera diferente.
Su aficción a navegar, al mar y la influencia de autores como David Parker, las marinas de Beken of Cowes, o el director de cine Luc Beson, con su película “The Big Blu”, rodada en sus primeros diez minutos en blanco y negro, han conducido a Chritchely hacia el trabajo que realiza. 
Todas las obras de Jonathan están realizadas en blanco y negro y cuando en alguna ocasión le han preguntado porqué, el autor responde: ” Me siento atraído por la simplicidad del blanco y negro, el modo en que se reduce un paisaje a formas elementales y tonos, la forma en que puede cambiar completamente la manera en que uno ve un objeto o lugar, la forma en que se altera la percepción de la realidad, lo que añade un cierto misterio para el paisaje, haciendo incluso que el más familiar de los objetos parezca de algún modo desconocido y de alguna manera más especial, más romántico incluso.”
Y desde luego no le falta razón porque sin duda sus obras resultan idílicas y llenas de romanticismo y belleza. Creo que éste es uno de esos casos en los que podría decirse que menos es más, ya que en su propia simplicidad reside el encanto de las fotografías de este autor. 

Desde el año 1998 Jonathan Critchely reside en el sur de Francia pero viaja por todo el mundo buscando las mejores localizaciones marinas para la realización de su obra y también para los talleres que imparte a través de la empresa OCEAN, así que ya sabes si te interesa este tipo de fotografía y quieres aprender de una uténtico maestro seguro que puedes ponerte en contacto con él a través de su página web.


http://www.jonathanchritchley.net/

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